3 de enero de 2019

XIX


Nunca me ha gustado prometer cosas, que sé que no podré cumplir.

Creo que en vez de prometer, voy a hacer algo que me da un poco más de miedo. Ser yo. 

Yo no lo puedo llamar propósito, mejor lo voy a llamar "quizás".

No sé que me va a deparar este año, no tengo ni idea. De momento ya llevo una decepción, una caída, mil risas, unas cuantas malas contestaciones y unos cuantos de miles de mensajes.

Quizás este año me dé cuenta de que si pienso lo peor, las cosas me seguirán saliendo mal. Que si digo las cosas a destiempo seguirán estando por encima de mí. Creo que aprenderé a ser mucho mas independiente de lo que puedo llegar a ser ahora, porque, me he dado cuenta que la única que cuenta soy yo. Con suerte no elegiré mal el camino que quiero. Tal vez consiga no tener tanto carácter. Puede que sepa aceptar una derrota, que no me destruya como si fuera de cristal. Y, quién sabe si terminaré de amueblar el salón de mi cabeza. Que siempre tendré a quien quiero a mi lado, pero que si duele hay que dejarlo ir. Espero rodearme de quien de verdad merece mis risas. Posiblemente meta la pata unas doscientas mil veces. Ojalá no tenga razón en muchas de las cosas que pienso. 
Y quizás aprenda bien quien soy, que quiero y cómo lo quiero. 

25 de octubre de 2018

Distancia (Z-T-C-Z)

Pueden ser unos centímetros, unos metros, una cuesta, una calle, un sofá, dos sillas, unas personas, un roce, 348 kilómetros, una palabra; o unas cuantas mal dichas, un orgullo, o un egoísmo. (La podemos medir de muchas maneras posibles)

Podemos poner excusas a "nuestra distancia" darnos una y mil vueltas de porque no hemos estado más cerca, e incluso porque no estamos más cerca ahora, podemos echarnos la culpa, echársela a "la distancia", posiblemente a todo lo que es (o era) y no va a ser. Y quién sabe si podríamos echársela a cualquiera que no seamos tu y yo. 

Como si tuviéramos mil muros por delante para no decirnos ni vernos, nada. Como si tuviéramos un quemazón porque crucemos las miradas. (Con un espasmo por tu contacto, como cuando estaba helada y me rozabas la espalda con los dedos)

Teniendo en cuenta todo lo que me une y me separa de ti, teniendo en cuenta todo, creo que "la distancia ya no cuenta.

Es posible que no tenga sentido el pensar en distancia o no, es posible que no merezca la pena.
Pero.. seguiré echándole la culpa a la distancia. 

27 de noviembre de 2017

¿Por suerte o por desgracia?

Por suerte o por desgracia me ha tocado acostumbrarme a “andar a la pata coja”.
A ratos por suerte, a ratos por desgracia, no sé que término elegir. 
Por suerte he conseguido ser quien que siempre había querido ser, esa que se cree la más valiente, capaz de enfrentarse al león más fiero, esa que es capaz de ser ella y sobretodo la versión más fuerte de mi misma hasta ahora.
Quizás por desgracia porque me tuve que acostumbrar “a andar a la pata coja”, por querer correr sin siquiera poder, por querer avanzar de golpe y de repente recular. Esa fue mi desgracia, darme cuenta de que me faltaba.

Agradezco haber aprendido a reírme de mi misma, a quererme como soy con todos y cada uno de los defectos que me traían de cabeza, y quien lo diría de mi; a ser optimista en la menor medida de lo posible. 
Llenando huecos con algo que me llenan el doble. Acostumbrada a caer y quedarme en el suelo, siendo capaz de levantarme, poner mi mejor sonrisa y hacer que ese día sea el mejor de la semana. 
Porque me he dado cuenta que merece más la pena estar bien de lunes a domingo, que poner buena cara de jueves a domingo. 

10 de febrero de 2017

Hoy

Hablemos de una mañana cualquiera, en la que te despiertas por inercia, el despertador ni siquiera ha sonado y solo te quedas arropada en la cama mirando el techo en la oscuridad. Te levantas, vas al baño, enciendes la luz y te miras al espejo. ¿Qué ves?

¿Hoy te ves guapa? ¿Ya empiezas desde el primer segundo a buscarte fallos? ¿Sales con o sin maquillaje? ¿Vaqueros o falda? ¿Coleta o pelo suelto? O quizás eres como yo, que lo primero que hago es mirarme a los ojos a través del reflejo del espejo y apartarlos rápido por si encuentro algo que  no me gusta.
¿Cuántas veces te miras en el espejo antes de salir de casa? ¿Cuántas veces te cambias los vaqueros, la blusa, o el conjunto entero porque ese día "no te queda nada bien"? ¿Cuántas veces te miras en el reflejo del móvil para ver si el eye-liner sigue en su sitio?

¿Por qué?
¿Por qué no podemos salir sin complejos, sin una inseguridad? Parece que estamos condicionadas, que no nos sentimos lo suficientemente guapas para salir a la calle con un chandal, con el pelo revuelto, sin una gota de maquillaje.. 

Hoy va a ser el día, el día en el que te levantes de la cama, te mires al espejo y te veas guapa. Que digo guapa.. guapísima. 
Hoy es el día de dejar las inseguridades en el altillo, o debajo de la cama. Hoy es el día en el que no necesitas que alguien te diga lo guapa que estás, lo bien que te quedan esos vaqueros, o lo bonito que tienes el pelo. 
Y me dirás.. ¿y mañana? Mañana, por suerte; también será hoy, y pasado será hoy. 
Todos y cada uno de los 365 días del año, son hoy. Todos y cada uno de los días vas a mirarte al espejo y vas a decir, es hoy. 

Quizás un día, no sientas que es hoy. Quizás alguna vez que otra no viene mal que te digan "que guapa estas" "que bien te quedan esos vaqueros" ó "que bonito tienes el pelo". Quizás un día solo haces que sacarte cosas malas, pero mírate: eres preciosa; con tus ojos grandes, ó pequeños, tus labios rojos, ó no tan rojos, con un chandal y el pelo alborotado de un domingo, con ese vestido que con solo verlo da vértigo, contigo; tus inseguridades y tus defectos. Eres preciosa.

Hoy te toca a ti, hoy te toca ser tú. 

30 de enero de 2017

Medias tintas

Empezando y dejando a medias. 
Empezando y terminando mal.
Empezar, y empezar, y volver a empezar. Se está convirtiendo en un puto bucle, uno que no soy capaz de dejar. Está pasando de "algo que he cogido con ilusión" a "una de las cosas que más he odiado". Y si, soy un puto desastre, lo llevo siento toda mi vida, e incluso creo que tengo dos pies izquierdos. 
Puede que haya cosas que si he llegado a terminar, puede que haya empezado a escribir cartas que nunca envié o que dejé en un cajón porque no quería ni verlas, que he empezado mil veces a hacer algo que creía que me apasionaba y he terminado cabizbaja sin saber por donde salir, o por donde seguir. Teniendo más dudas que nunca, y algunas creo que ni siquiera las he llegado a resolver. Pendiendo de un hilo, toda ilusión habida y por haber.. E incluso con miedo de aventurarme en otra cosa, y no ser capaz de terminarla. 
Dejando de lado cosas que me apasionaban, me hacían tener una sonrisa en la cara y esa ilusión que tienes cuando estrenas cualquier prenda de ropa nueva. Eso también es dejar a medias, abandonar aquello que quizás podía ser tu pasión, o tu forma de evasión. 
No sé como puedo ser tan desastre, ni siquiera yo soy capaz de explicarlo. Es simplemente cuestión de confianza, de decir, ¿puedes? ¡CLARO QUE PUEDES! Y seguir, pero quien me manda a mi, meterme en la boca del lobo, si luego me voy a quedar colgada de uno de los colmillos..

8 de diciembre de 2016

Yo

Sigo teniendo la misma manía de dormir del lado derecho, con los brazos en cruz abrazando algo, las manos metidas por la chaquetilla del pijama y tapándome hasta las orejas.
Esa manía de ponerme los calcetines después de los vaqueros y ponérmelos tobilleros aunque haga un frío del carajo. 
Esa de meterme en la ducha, estar 12 minutos debajo del agua, pero enjabonarme en uno, aclararme en otro, y salir a los 14 minutos exactos. Embadurnarme de crema, ponerme el pijama y odiar que se me pegue.
Esa manía de poner los cubiertos donde tienen que ir. 
O esa otra de pedir mil pajitas para una copa de la cual quito casi todos los hielos.
Esa puta manía de seguir quitándome los cascos en medio de la calle y mirar hacia atrás, porque aunque lleve la música a tope "he escuchado mi nombre".
La de no quitarme mi bufanda roja en todo el invierno, y se podría decir que prefiero tener las manos frías a llevar guantes. 
Sigo teniendo la misma manía de escuchar una canción en repetición cuando esta me gusta, hasta que me la sé entera. 
Esa manía de llevar el bolso siempre del lado derecho, "porque del izquierdo se me cae".
Esa de salir de casa pronto, porque me da rabia llegar tarde, y encima siempre me toca esperar.
Esa puta manía de chuparme el dedo, meterlo en el tarro de la sal y comerla como si fuese azúcar.
O esa de comerme las migas de pan que quedan por la mesa, pero solo las de la corteza.
La de cantar a todas horas, en cualquier lugar e incluso por la calle. 

9 de noviembre de 2016

Noviembre

"Y llega el puto invierno", lo que lleva a intentar calentarse con las manos, aunque las tengas heladas. De buscar calor para los pies cuando llegas a casa. De preparar sopa a las tantas porque simplemente te apetece. Subir escaleras de más para buscar abrigos, bufandas, gorros y guantes. Sin casi horas de luz, y aumentando las horas de frío mirando por la ventana, a quien sabe donde, a quien sabe quien. Preparando vasos de leche caliente para acabar entre las mangas de una sudadera, soplando antes de pegar un sorbo por miedo a quemarse. Taparse hasta arriba, porque ya ni una puta manta te calienta. Y por desgracia, el despertador sigue sonando a la misma hora, y sigues una rutina calculada. Salir casi corriendo de casa con más sueño que frío, para llegar a casa tirar las cosas, y esperar horas y horas a que se pase el frío que no se pasa. 

15 de marzo de 2016

Encontrarme.

Poco a poco, pasito a pasito, día a día. 
Poco a poco, con o sin ayuda. 
Poco a poco, caerme, levantarme. 
Poco a poco, empujón tras empujón. 
Poco a poco, sin vicios que destruyen.
Poco a poco, sin ataduras.
Poco a poco, sin ese miedo que recorría cada uno de mis sueños. 
Poco a poco, con más ganas de verme que de perderme. 
Poco a poco, dándole esa pequeña oportunidad al tiempo.
Poco a poco, coraza, caja fuerte. 
Poco a poco, buena cara, sonrisa y zancada. 
Poco a poco, con quien me quiere.
Poco a poco, con quien da por mi aunque no me lo merezca. 

Poco a poco, conmigo.

17 de febrero de 2016

Me he...

Dependiendo de quien no debo, he aprendido a no depender de nadie.

Dándome de bruces mas de mil veces, aprendí donde estaba el muro incluso yendo con los ojos cerrados.

Aprendiendo a recoger mis trozos, he aprendido a mantenerlos lejos de mi para no cortarme.

Curándome las heridas, aprendí a dejar de abrirlas. A dejar de hincar el dedo, hasta el punto de no poder controlar la profundidad de esta.

No basándome en el transcurso del tiempo, sin fijarme en si es Lunes o Sábado, me he dado cuenta de que solo yo puedo decidir cual es mi lugar, mi momento, lo que quiero vivir, la gente con la que quiero estar e incluso si quiero ser feliz o no.

Fijándome metas, manteniéndome ocupada, he entendido el sentido de la soledad. Que si no tengo tiempo de pensar, vivo mejor. 
Cometiendo errores es como me he hecho mas fuerte, e incluso diría un pelín más egoísta. 

Buscando a quien me busca, es como me he dado cuenta de quien merece la pena. 

Luchando, es como me he dado cuenta que a veces es mejor darse por vencida, y otras que es mejor mantenerse firme a golpe de cañón.

12 de febrero de 2016

Querido ángel de la guarda.

Noches eternas. En vela, ¿me ves?
Me rompo, ¿me cuidas?
Me pierdo, ¿me encuentras?
Dime, ¿Por qué te fuiste?

Las noches, empezaron a ser frías. Tanto como yo.
Volvieron mis pesadillas, dolorosas, cortantes. 
Tengo la certeza, de que aunque estés lejos, sigues ahí.
Que aunque te estés perdiendo muchas cosas, estás ahí.
Pasarán miles de huracanes que igual que tu, con tu marcha, me destrozarán hasta el último pedazo que he conseguido recoger.
Pasarán miles de caras desconocidas por mi vida. Quizás se hagan conocidas durante un tiempo, o quizás solo un rato. 
Pasará el tiempo, con todas sus consecuencias, como que no me verás crecer poquito a poco como persona, que cambiaré de forma de ser, que habré crecido, aunque parezca que sigo siendo igual de pequeña y que sigues sacándome esos cuatro dedos, no sonreiré por cosas que sonreía, igual dejo algunas aficiones, me centre mas en ellas o encuentre otras nuevas. Igual aprendo a ser menos ingenua, a no ahogarme en un vaso de agua, o a no sacarle punta a todo. 
Me cuesta creer que estés lejos, aún no me acostumbro a no escuchar tu voz al otro lado del teléfono, a acostumbrarme a no escuchaste (porque joder como echo de menos tu voz), o a no tener los abrazos mas largos y más estrujaste que existen. Me cuesta creer, que no estás. Y que seguirás sin estar. 


Querido ángel de la guarda, cuida de mi. 


1 de febrero de 2016

1, 2, 3... Cuenta, respira.

Joder, me ahogo.
Estoy harta de ser la buena de la película, y que al final acabe rota y recogiendo mis pedazos. Lamiendo mis propias heridas, y cayendo de nuevo.
¿Por qué no sé?
1, 2, 3... Cuenta respira.
Joder, me odio.
Estoy en un bucle sin salida, y de aquí a un tiempo no sé quien es quien. No se quien soy.
¿Quién soy?
1, 2, 3... Cuenta, respira.
Joder, me canso.
Estoy débil, en mi nube gris que sólo hace que precipitar.
¿Cuándo bajo?
1, 2, 3... Cuenta, respira.
Joder, me pierdo.
Estoy ahí, pero no se si del todo. Mi cabeza vuela, y mi cuerpo... Simplemente está ahí. Tan blanca como siempre, sin sentir si me rozan, sin hablar. Pero con cuchillos por dentro y chillando a pleno pulmón.
¿Dónde estoy?
1, 2, 3... Cuenta, respira.

FRIO. 

27 de enero de 2016

Carta a mi misma.

Hola, supongo. 
Que irónico eso de escribir para ti misma. 

Mira como has crecido, mira como has cambiado, como persona, física y mentalmente. Mira quien te importa y quien te parece suplementario, quien ha estado contigo mientras llorabas como una niña y quien solo ha disfrutado de tu sonrisas. Mira dentro de ti, tu bien sabes a quien merece la peana abrirle el corazón y a quien no. 
Aprende a no juzgar a la gente, ni por como es a primera vista, ni por como dicen que es, aprende a juzgar por lo que tiene dentro, por lo que te transmiten sus ojos y por como te hace sentir cuando estés a su lado. 
Se quien eres, nada de estereotipos, nada de modas y por supuesto mantén tus principios siempre, esos que te han dejado sola, te han llenado de orgullo y te han recordado siempre quien eres. Se fuerte, que lo eres, hasta en los momentos mas difíciles, esos que rompen y desgarran el corazón.
No dejes de sonreír, aunque es lo que quieran. No dejes de reir, porque tu risa siempre ha tenido ese tono especial y contagioso. 
Se feliz, o intentalo, Pero siempre con tu gran corazón por delante. Pero no seas tonta, y no lo dejes desprotegido, protégelo. 
Si tienes que llorar, llora. Si tienes que chillarr, chilla. Si tienes que prometer, promete; eso si, cumple. Si tienes que irte, márchate a donde sea, pero que te haga feliz. Elige bien tu camino, nada de hacer lo que otros quieren, sino lo que tu quieras. 
Quiérete, se egoísta contigo y los tuyos, aprende a quererte aunque te cueste. 
Nunca te des por vencida en algo que te ilusiona, o te hace feliz. Porque no siempre hay que dejar las cosas atrás y hacer como si nada.
Recuerda que no siempre tendrás a alguien a tu lado que te de un empujón, que un día la gente que quieres te cuidará desde otra parte o se alejará de ti. No te acojones, no te eches atrás y date tu ese pequeño empujón que necesitas para logarlo.
Consigue tus metas, con o sin los que te rodean. Consigue lo que siempre has querido, pero no te amargues por no lograrlo. No dejes que cuatro palabras tontas te dejen atrás. 
El tiempo no ayuda, pero creo que eso ya lo sabes. Pero dale una oportunidad, tampoco es tan malo como parece. 
Vive a tu manera, sin que nadie te haga de menos, lucha por lo que quieres; si sabes que merece la pena. 
Sueña como si fueras una niña de 5 años que desea con todas sus fuerzas hacerse mayor. Y cumple esos sueños que nadie se llega a imaginar. 

Escapa, corre, huye, quédate, siente, llora, canta, ríe, cocina, aprende, cáete, levántate, besa, ama, abraza, disfruta... 

"Todo sueño que puedas llegar a tener, se terminará cumpliendo si es lo que quieres."

24 de enero de 2016

Dragoste.

Callarme, ni una palabra.
Esconderme, hacer como si nada. 
Fría, antipática, borde, egoista. 
No existo, o no existes. 
Dragoste, ¿que mas da?
No hablo. No importa. 
Tiempo, no avanza. 
¿Quién? No lo sé.
¿Cuándo? Pasado.
¿Dónde? Lejos. 
Sueños, rotos.
Manos, sin caricias. 
Besos, demasiado amargos. 
Ganas, cero y disminuyendo. 
Correr, huir, desaparecer. 
Lugares, prohibidos, como palabras. 
Recuerdos, a flor de piel. 
Heridas, sangrantes. 
¿Duele? Silencio.
Soledad, peor aún. 
Querer, no poder.
Tener, se escapa. 


3 de abril de 2014

¡SAL, MÓJATE!

Siente cada gota de esa nube gris que tapa cada rincón de luz. siente como el agua moja tu cara, da igual que se esfume el maquillaje o que se te transparente la ropa.

Siente.

Siente cada gota como un poco de frescor que llega a tu vida, como el agua que descampa el cielo hasta que aparece el arcoíris. 

Ríete de aquellos que van debajo de un paraguas ocultando cada uno de sus problemas, ríete a carcajada limpia de cada uno que esconde quien es bajo ese paraguas de colores que llama la atención.

Siente, y jamás cojas ese paraguas de colores que utiliza la gente, deja que el agua corra por tu cara, mojando cada una de tus prendas, cada uno de tus cabellos e incluso tus pies. Siente como poquito a poco el agua te va diciendo quien eres. 

10 de marzo de 2014

Dímelo tú.

Morirme por ser la que va por tu pasillo a la cocina con tu camisa mal puesta y frotándome los ojos. Morirme por ser la que agarras, miras y sonríes.

Morir no, pero de ganas sí.

Ya sabes el dicho,"no toques lo que no es tuyo", que tarde llega, al igual que yo. 

Miento con palabra, mirada y actuación. Porque dime quien controla estas ganas de ser... llámalo x.

Sabes que mentir no es lo mio, ni por asomo. Pero, ¿qué cojones?... yo lo he querido así. Lejos, cada vez un poco más, o todo de golpe. Dímelo tu, yo no lo sé. 

No se cual es mi fondo, ni mi salida de escape. 
Estamos cambiando, y sabes que eso lo odio. 
Pero lo único que se, es que lo único que permanece siempre es el cambio. 

10 de enero de 2014

¿Dónde estoy?

¿Por qué parece que no soy yo? ¿Por qué es como si estuviese ausente en un constante tiempo que se alarga? 

No me reconozco, no sé quien es ésta que ha borrado a la antigua yo, e incluso ve las cosas con algo más de luz. No sé si me gusta o no la luz, no sé porque me repele y a la vez me atrae con tanta dulzura. 

¿Miedo?
Miedo a lo desconocido, miedo a no notar los escalofríos por la espalda o al no ver las gotas correr poquito a poco. 
Miedo, ¿a qué, al cambio? 
No se a lo que tengo miedo, ni a lo que no, lo que se es que ésta, ésta, no soy yo. Puedo buscar por qué a lo imposible, pero en verdad, no la quiero. 

Puede que el cambio no me venga tan mal, o puede que sí, no lo sé. Lo que sé, es que me encanta sonreír por bobadas, lo de no tener ni un mal día si estoy con los que me quieren, o como lo de dejar mi pesimismo a un lado por un tiempo. 
¿Por qué el cambio? No lo se. Todos cambiamos supongo. 

Ya no soy la que era, ya no noto frío, ni soy la que pasaba las tormentas mirando el cielo. 

Ahora, no sé lo que es el frío, ni lo que es ver desde dentro una tormenta. Ahora, no tengo miedo, o si, pero no a lo que conozco. No a lo que no quiero tenerlo. Ahora, quizás ahora, sea más feliz que cuando vivía encerrada entre cuatro paredes, contemplando a alguien que no merecía la pena, lamentándome  por lo que no hice bien o ni siquiera intenté o poniéndole pegas a todo aquel o aquello que no me gustaba. 



  

22 de octubre de 2013

Demasiado fácil, o demasiado difícil. ¿Quién sabe?

Con cada gota, cada estruendo e incluso cada vez que el cielo se ilumina partido por un rayo. Hasta eso me estremece. Contemplar como las gotas de agua corren vagamente por el cristal, sin dar pistas de cual es su destino. Solitarias, juntas, acompañadas. ¿Quién sabe?

Me recorre un vago dolor en lo más hondo de mi ser. Vago dolor que poco a poco va subiendo hasta convertirse en escalofríos que te recorren toda la espalda. ¿Cómo se puede explicar un dolor? ¿Cómo se puede dejar a un lado?

Frío, cada escalofrío me va dejando más y mas fría. Como si la vida se hubiese marchitado con un soplo de aire. 

No dejan de caer gotas. No paran. Diles que paren. No, que continúen. Sin rumbo, sin fecha de caducidad. 

¿Por qué hay tanta luz fuera? Aquí está demasiado oscuro para poder ver. 

¿Por qué no se oye nada? 

¿Por qué no hay gotas correteando libremente? 

No llueve. 

No duele.

No hay nada. 


21 de abril de 2013

Lo siento...

Siento mi comportamiento infantil, siento no ser la chica perfecta con todas las curvas que puede imaginar cualquier chico. Siento no ser mas alta, ni mas lista, ni la mejor en todo. 
Lo siento por ser humana. 
Y la verdad es que he sentido tantas cosas en mi vida, que quien me diga que he tenido una vida fácil, no sabe una mierda. Siempre intento estar bien, aunque la peor cosa del mundo me halla pasado. Todo hay que decirlo, soy demasiado pesimista con todo. Cometo demasiados errores en poco tiempo. No se controlar mi mala leche, ni tampoco mis sollozos cuando me doy de morros. 
Perder a una persona ya, es algo a lo que me he acostumbrado, ya que he perdido a demasiada gente por mis errores. Pero si os digo la verdad, no me hace ni puta gracia. Y no se vivir sin alguien que me acompañe en el camino. La verdad es que no sabría ni como comportarme e incluso no sería ni parecida a como soy ahora mismo. 

Tengo a personas que no merezco, personas que lo han dado todo por mi, y a las que he fallado constantemente. Cosa que nunca, en mi vida me voy a perdonar. 

"Dicen que la gente se distancia, y si, de eso estoy segura, pero también la distancia hace la unión."

No se como cojones conseguiré pagarle a todas y cada una de las personas que están día a día a mi lado, por todos los errores que he cometido, o por todo lo que han hecho por mi. Siempre he dicho que eres quien eres, por las compañías, pero en realidad, sin nadie que te acompañe por el camino, no eres nadie. Eres una persona mas, o un mísero número al que no le dan importancia. 

Volviendo al principio, digo que: 
LO SIENTO. 

14 de marzo de 2013

Y que..

"Y que no hay yo sin ti. Y que sin ti me pierdo. Y que contigo sufro. Y que juntos somos mas. Y que separados no valemos nada. Y que a dos centímetros de tu boca se esta de muerte. Y que a mas de diez kilómetros de ti, nada. Y que en tus abrazos encuentro el consuelo. Y que a tu lado todo es de color rosa. Y que lejos de ti todo se vuelve negro. Y que de tu mano me oriento. y que siguiéndote me pierdo. Y que tus palabras me calman. Y que tus días malos yo los cambie. Y que tus días buenos los compartas. Y que no vivas sin mi. Y que no vivas mas que conmigo. Y que despiertes con tu sonrisa. Y que me quieras solo como tu sabes. Y que me agarres y me mires distraído. Y que me pidas cosas imposibles. Y que cierres los ojos cuando te toco. Y que no me dejes nunca. Y que me despierten de esta maldito sueño que no tiene principio ni final."


20 de enero de 2013

Hola, puede que te parezca una bobada, o un insignificante texto que habla de bobadas, pero para mi es mas o menos algo importante, ya que nunca se como expresarme con nadie, ya que soy lo mas torpe del mundo. 
Soy ese tipo de chica que no sabe como cojones afrontar las cosas, como seguir adelante si le falta algo, como decir te quiero sin antes llorar por miedo, la que no sabe decir que no a nada, la que solamente piensa en los demás y nunca en ella. La que lo primero que hace antes de dormir es ir a que su madre la acompañe a la cama, ya que si no no se duerme a gusto, la que da grandes consejos y no los sigue. La que apuesta todo por nada, la que mas de una vez a caído de bruces pero se ha levantado a duras penas. La que se raya sin sentido, sin motivo o sin una puta razón. La que se piensa las cosas unas cien mil veces antes de hacerlas, la que pide segundas opiniones, la que se monta sus películas que ni el mejor director conseguiría sacar. La que echa de menos, la que llora, la que finge. La que si tiene un día malo lo esconde y no dice nada, la que en un "estoy bien" oculta millones de lagrimas que nublan la vista. La que vive acomplejada, la que simplemente no sabe vivir sin alguien que le diga "adelante". La que busca el apoyo moral en ella misma, y no en quienes la quieren. La que cree que es fuerte, pero a la mínima explota. La que se arrepiente de muchas cosas en lo poquito que lleva de vida, la que necesita día a día sonreír aunque no sea feliz. La que odia preocupar a la gente, la que esconde sus miedos, sus temores y sus decepciones dentro. 
Y si, esta soy yo. Puedo ser patética, infantil, bipolar o cualquier adjetivo que quieras ponerme. Pero, ¿sabes una cosa? No me importa si dirán o si dicen.